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16 abril 2021

LA EVOLUCIÓN NEANDERTAL A TRAVÉS DEL ADN DE LOS SEDIMENTOS DE CUEVAS

Un estudio multidisciplinar compuesto por especialistas de dieciséis instituciones y universidades de todo el mundo acaba de realizar una importante contribución científica en base a los estudios de ADN nuclear en homínidos de tres cuevas europeas y asiáticas: Denisova Cave y Chagyrskaya Cave en Rusia, y Galería de las Estatuas del complejo Atapuerca en España. Los resultados han sido publicados en la revista Science, el 15 de abril de 2021.

En situaciones excepcionales de conservación, los restos óseos y dentales recuperados en yacimientos arqueológicos pueden proporcionar ADN fósil. Pero más allá del registro arqueo-paleontológico, existen también otros materiales, como los sedimentos en cuevas, que pueden proporcionar vestigios de ADN en los yacimientos. Los últimos estudios publicados hasta fecha habían conseguido extraer ADN mitocondrial en algunos fósiles humanos y animales, y aunque suponían un gran avance metodológico, este tipo de ADN poseía todavía un valor limitado para estudiar en profundidad las relaciones entre las poblaciones humanas del pasado.

La metodología publicada en este estudio supone un avance en el procedimiento analítico, presentando resultados de ADN nuclear que permiten lanzar nuevos planteamientos para las poblaciones euroasiáticas de entre 200 y 50 mil años. Uno de los más importantes quizás es, la de un reemplazo poblacional en el norte de la Península Ibérica hace aproximadamente 100.000 años que va acompañado de un recambio de ADN mitocondrial. El estudio identifica además al menos dos eventos de propagación poblacional Neandertal durante la primera parte del Pleistoceno superior. Estas dos fases de divergencia se asignan a cronologías de 100.000-115.000 años y 135.000 años. Por lo tanto, ocurrieron en los inicios o primeras fases del Pleistoceno superior que están asociadas a condiciones climáticas y ambientales cálidas del último interglacial lo que correspondería temporalmente a los primeros seis niveles de la Cova del Bolomor.

Los investigadores del estudio recalcan que la morfología neandertal típica evolucionó en varias etapas, en la última de las cuales, aparecieron los neandertales «clásicos», alrededor de 100.000 años. El estudio plantea la posibilidad que estos cambios o periodos de transición estén relacionados con la radiación de una población más joven, concluyendo que se necesitan más datos procedentes de otros yacimientos que permitan realizar estimaciones más precisas y ajustar eventos genéticos.

Los métodos presentados abren si duda la posibilidad de obtener datos independientemente del registro fósil, el cual está limitado por restricciones bioquímicas relacionadas con la preservación del ADN a largo plazo. El trabajo sienta por tanto las bases para estudiar la historia de la población humana del Pleistoceno a partir de trazas de ADN en sedimentos, un avance excepcional.

 

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